- El Multiverso: una infinidad de mundos
- Los Planos: universos aislados
- Los Elder Dragons: los primeros seres
- La Guerra de los Elder Dragons
- Nicol Bolas y Ugin: los gemelos
- El despertar de las chispas
- El Imperio Thran: grandeza y decadencia
- Los maestros de los artefactos
- La Phthisis: el precio del progreso
- Yawgmoth: el nacimiento del mal absoluto
- El exilio y el regreso
- Intrigas en la corte
- El descubrimiento de Phyrexia
- Las nueve esferas del infierno
- La caída del Imperio Thran
- La Guerra de los Hermanos: el destino de Urza
- El descubrimiento de las piedras
- Una guerra total
- La Explosión del Sylex
- Los Oldwalkers: dioses mortales
- Balance: los cimientos están puestos
- En el próximo episodio...
- Fuentes
- Los productos relacionados con este episodio
Hace más de 25 000 años, antes de los humanos, antes de las civilizaciones, unos huevos-piedra cayeron del cielo sobre un mundo llamado Dominaria. De estos huevos nacieron los Elder Dragons — los primeros seres conscientes del Multiverso. Entre ellos, dos gemelos: Nicol Bolas y Ugin, cuya rivalidad daría forma a la historia del universo.
Bienvenidos al primer episodio de nuestra exploración del lore de Magic: The Gathering. Hoy nos remontamos a los orígenes mismos de la existencia: el nacimiento del Multiverso, los primeros planeswalkers y la creación de la amenaza que acechará al Multiverso durante milenios — Phyrexia.

El Multiverso: una infinidad de mundos
El universo de Magic no es un simple mundo. Es un Multiverso — una infinidad de planos de existencia, cada uno siendo un universo completo con sus propias leyes físicas, su magia y sus habitantes.

Los Planos: universos aislados
Cada plano es una burbuja de realidad flotando en un océano de caos llamado las Eternidades Ciegas (Blind Eternities). Este caos primordial es mortal para cualquier ser vivo común — aventurarse en él significa una muerte instantánea, desintegrado por las energías brutas del espacio interplanar.
Los planos están totalmente aislados unos de otros. Un habitante de Dominaria nunca sabrá que Ravnica existe. Un elfo de Zendikar morirá sin conocer Innistrad. Este aislamiento es absoluto... salvo para muy raros individuos.
Entre los planos más importantes:
- Dominaria — El plano "original", nexo natural entre todos los demás. Es aquí donde transcurre la mayor parte de la historia antigua de Magic.
- Ravnica — Una ciudad-mundo gobernada por diez gremios, donde cada centímetro está urbanizado.
- Innistrad — Un mundo gótico atormentado por el horror, inspirado en las películas de terror clásicas.
- Zendikar — Un plano salvaje de paisajes inestables, donde la propia tierra parece estar viva.
Solo los planeswalkers — seres excepcionales dotados de una "chispa" — pueden atravesar las Eternidades Ciegas y viajar entre estos mundos. La chispa es innata: se nace con ella o no. Suele despertarse durante un trauma intenso — una experiencia cercana a la muerte, un choque emocional devastador. Y en la época de la que hablamos, los planeswalkers no eran simples magos poderosos. Eran dioses.
Los Elder Dragons: los primeros seres
Mucho antes de los humanos, mucho antes de toda civilización, los primeros seres conscientes de Dominaria fueron los Elder Dragons. Su origen está envuelto en misterio. Según la leyenda, nacieron del Ur-Dragon, una entidad conceptual que trasciende los planos mismos.

El Ur-Dragon no es una criatura que se pueda encontrar o combatir. Es una entidad conceptual — la idea platónica del dragón, de la cual todos los dragones del Multiverso son reflejos imperfectos. Cuando el Ur-Dragon "vuela" a través del Multiverso, su paso deja huellas: huevos-piedra que caen sobre los mundos que sobrevuela.
En Dominaria, estos huevos dieron origen a varios Elder Dragons, entre los más famosos: Arcades Sabboth, Chromium Rhuell, Nicol Bolas, Palladia-Mors, Vaevictis Asmadi, así como Ugin, el hermano gemelo de Bolas. Cada uno poseía una inteligencia y un poder mágico sin igual.
La Guerra de los Elder Dragons
Los Elder Dragons no vivían en paz. Se disputaban el territorio, los recursos y, sobre todo, el poder. Nicol Bolas, el más ambicioso de todos, soñaba con la dominación total.
Estalló una guerra — una guerra entre dioses. Los Elder Dragons se enfrentaron durante siglos, devastando continentes enteros. Civilizaciones humanas nacientes fueron barridas como hormigas bajo los pasos de titanes.
Al final de esta guerra, solo cinco Elder Dragons sobrevivieron. Los demás fueron asesinados o transformados en dragones "normales" — criaturas poderosas pero mortales, desprovistas de la inteligencia divina de sus ancestros. Entre los supervivientes: Nicol Bolas y su hermano gemelo Ugin.
Nicol Bolas y Ugin: los gemelos
De todos los Elder Dragons, dos eran únicos: Nicol Bolas y Ugin, los únicos gemelos jamás nacidos de un mismo huevo. A diferencia de sus enormes hermanos y hermanas, eran más pequeños, más frágiles. Pero esa debilidad física los empujó a desarrollar su inteligencia mucho más allá que los demás.
A pesar de su origen común, los gemelos no podían ser más diferentes:
- Nicol Bolas (a la izquierda) — Ambicioso, cruel, sediento de poder. Desde muy joven, Nicol comprendió que la fuerza bruta no bastaba. Aprendió a manipular. Contribuyó a avivar las tensiones entre sus hermanos y hermanas, aprovechándose de la Guerra de los Elder Dragons para eliminar a sus rivales mientras permanecía en las sombras. Cuando se asentó el polvo, Bolas había eliminado a sus rivales sin ensuciarse las garras. Es el primero de los dragones, el más antiguo, el más astuto. Esta carta muestra su forma de dragón en Dominaria, antes de alcanzar todo su potencial.
- Ugin (a la derecha) — Sabio, contemplativo, buscador de la verdad. Donde Nicol solo veía herramientas que explotar, Ugin veía misterios que comprender. Pasó milenios meditando, estudiando los flujos de maná, contemplando el universo. Su cuerpo se volvió translúcido, incoloro, pues trascendió las limitaciones de los cinco colores de maná. Fue el primero en sentir que existía algo más allá de Dominaria...
El despertar de las chispas
Un día, Ugin descubrió lo impensable: Dominaria no era el único mundo. Existían otros planos, una infinidad de universos separados por las Eternidades Ciegas. Esta revelación fue tan estremecedora que su chispa de planeswalker se despertó. Ugin se convirtió en el primero de los gemelos en poder viajar entre los mundos.
Cuando regresó para compartir este descubrimiento con su hermano, la reacción de Nicol fue... inesperada. Saber que sus conquistas en Dominaria no significaban nada a escala cósmica — que no era más que un pez en un estanque cuando se creía amo del océano — esa humillación fue insoportable.
La rabia de Bolas fue tan intensa, tan absoluta, que su propia chispa se despertó en un torrente de furia. En ese instante, dos de los seres más poderosos del Multiverso habían nacido. Su rivalidad duraría milenios.
El Imperio Thran: grandeza y decadencia
Pasaron milenios. Los Elder Dragons supervivientes desaparecieron en las sombras, recorriendo el Multiverso o durmiendo en refugios ocultos. En Dominaria, los humanos construyeron civilizaciones, las destruyeron y edificaron otras nuevas.
Hasta que una civilización superó a todas las demás: los Thran.

Los maestros de los artefactos
Los Thran no se limitaban a dominar la magia — la habían industrializado. Donde otras civilizaciones contaban con magos individuales, los Thran creaban máquinas capaces de canalizar el maná automáticamente.
Su capital, Halcyon, era una maravilla de la ingeniería. Torres de cristal se elevaban hacia las nubes, conectadas por puentes de luz solidificada. Golems sirvientes realizaban las tareas ingratas. Vehículos voladores surcaban el cielo. Y en el corazón de todo: las Powerstones.
Las Powerstones eran cristales capaces de almacenar inmensas cantidades de maná. Una sola piedra podía alimentar una ciudad entera durante décadas. El Imperio Thran las producía por millares. Su poder parecía ilimitado.
Pero esta grandeza ocultaba una debilidad mortal.
La Phthisis: el precio del progreso
Una enfermedad misteriosa comenzó a propagarse entre los Thran. La llamaron Phthisis — una degeneración progresiva que pudría los órganos desde el interior. Los primeros síntomas eran benignos: fatiga, tos. Después los huesos se volvían frágiles, la piel se cubría de lesiones y, finalmente... la muerte.
Los mejores médicos del imperio buscaron un remedio. En vano. La Phthisis era incurable. Peor aún, parecía afectar particularmente a quienes trabajaban cerca de las Powerstones. La fuente de la grandeza de los Thran era también la causa de su declive.
El consejo dirigente de Halcyon estaba desesperado. Fue entonces cuando les hablaron de un médico exiliado, un genio de métodos radicales, desterrado por sus experimentos considerados contrarios a la ética. Su nombre: Yawgmoth.
Yawgmoth: el nacimiento del mal absoluto
Yawgmoth no nació monstruo. Era un visionario — un hombre convencido de que la medicina tradicional era limitada, de que había que ir más lejos para curar verdaderamente a la humanidad.

El exilio y el regreso
Antes de su llamado, Yawgmoth había sido exiliado por sus experimentos con los eumenios, una raza humanoide considerada inferior por los Thran. Los había usado como cobayas, probando procedimientos quirúrgicos radicales, trasplantando órganos, injertando prótesis mecánicas en carne viva.
El consejo lo había desterrado. Pero ante la Phthisis, ya no tenían el lujo de la ética.
Yawgmoth regresó a Halcyon como un héroe. Estudió la enfermedad e hizo un descubrimiento crucial: la Phthisis era causada por las radiaciones de las Powerstones. Los Thran se envenenaban con su propia tecnología.
Su "remedio" era simple y aterrador: reemplazar los órganos enfermos por prótesis mecánicas. Pulmones artificiales. Corazones mecánicos. Miembros de metal. Los pacientes sobrevivían — pero ya no eran del todo humanos.
Intrigas en la corte
Yawgmoth no se contentaba con curar. Maniobraba. Se ganó la confianza de Rebbec, la arquitecta más brillante del imperio, casada con el artificiero Glacian. Cuando Glacian enfermó de Phthisis, Yawgmoth se convirtió en su médico personal — y comenzó a inmiscuirse en su relación con Rebbec.
Cultivaba aliados, eliminaba a sus opositores y preparaba algo mucho más grande que un simple remedio médico. Soñaba con un mundo en el que la enfermedad, la debilidad, la muerte misma serían abolidas. Un mundo perfecto. Un mundo que él controlaría.
Solo le faltaba un lugar donde construir ese mundo...
El descubrimiento de Phyrexia

Una planeswalker llamada Dyfed se cruzó con Yawgmoth. Fascinada por su intelecto, cometió el error fatal de revelarle la existencia de otros planos. Lo llevó a visitar el Multiverso — y acabó mostrándole un plano artificial abandonado.
Ese plano estaba compuesto por nueve esferas concéntricas, como los círculos del Infierno de Dante. Cada esfera era un mundo en sí: una hecha de metal, otra de carne en descomposición, otra más de aceite negro burbujeante. En el centro, abajo del todo, se encontraba el corazón del plano — una fragua de energía pura.
Yawgmoth contempló este lugar y comprendió que había encontrado su paraíso.
Lo bautizó Phyrexia.

Las nueve esferas del infierno
Phyrexia estaba estructurada en nueve esferas, cada una con su función:
- Primera esfera — Superficie artificial, imitando un mundo "normal" para engañar a los visitantes.
- Segunda a cuarta esferas — Zonas industriales, fraguas y laboratorios de transformación.
- Quinta esfera — El Dross, océano de aceite negro y desechos orgánicos.
- Sexta esfera — Dominio de los sacerdotes-máquina y de los altos funcionarios.
- Séptima esfera — Prisión y zona de "reeducación".
- Octava esfera — Corazón industrial, donde los cuerpos son transformados en máquinas.
- Novena esfera — El corazón del plano, donde Yawgmoth acabaría fusionándose con Phyrexia misma.
Yawgmoth empezó a llevar allí a sus pacientes "curados" — Thran transformados en seres mitad carne, mitad máquina. En Phyrexia podía ir más lejos en sus experimentos, sin las limitaciones éticas de Dominaria. Los primeros Phyrexians habían nacido.
¿Y qué fue de Dyfed, la que le había ofrecido ese regalo? Yawgmoth la apuñaló mortalmente. Rebbec, por piedad, le dio el golpe de gracia — pero el resultado fue el mismo: nadie más conocía el camino hacia el nuevo reino de Yawgmoth.
La caída del Imperio Thran
La verdad acabó saliendo a la luz. Los Thran descubrieron los horrores de Phyrexia — los experimentos, las transformaciones forzadas, los cuerpos torturados de sus compatriotas. Estalló una guerra civil entre los partidarios de Yawgmoth y aquellos que querían detenerlo.
Glacian, moribundo a causa de la Phthisis pero rechazando los "cuidados" de Yawgmoth, creó armas para combatir al médico loco. Rebbec, dividida entre su marido y su mentor, acabó eligiendo su bando — contra Yawgmoth.
La guerra fue breve pero devastadora. Las fuerzas de Yawgmoth, reforzadas por sus creaciones phyrexianas, eran demasiado poderosas. El Imperio Thran se derrumbó. Murieron millones. Yawgmoth huyó hacia Phyrexia con sus fieles y sus creaciones.
En un último acto heroico, Rebbec selló el portal entre los dos mundos. Utilizó las dos mitades de una Powerstone que Dyfed había fisurado durante su agonía — la piedra en la que el alma de Glacian había sido absorbida accidentalmente. Estas dos mitades fueron llamadas la Mightstone y la Weakstone.
El portal estaba sellado. Phyrexia quedaba aislada de Dominaria. Pero Yawgmoth tenía la eternidad por delante. Se vinculó al corazón de Phyrexia, fusionándose con el plano mismo, convirtiéndose en una entidad casi divina — el Padre de las Máquinas. Durante milenios, preparó su venganza...
La Guerra de los Hermanos: el destino de Urza
Pasaron milenios. El Imperio Thran no era ya más que una leyenda, sus ruinas enterradas bajo capas de historia. Hasta que dos hermanos las redescubrieron.
Urza y Mishra nacieron en una familia noble de Dominaria, pero su madre murió en el parto y su padre los confió a tutores diferentes. Se reencontraron años después como aprendices de arqueólogos y, a pesar de sus personalidades opuestas, desarrollaron una rivalidad... y luego una obsesión mutua.
Estas dos cartas muestran a los hermanos en el apogeo de su poder:
- Urza (a la izquierda) — Frío, calculador, obsesionado con la perfección. Representado como "Lord High Artificer", maestro indiscutible de los artefactos. Veía el mundo como una ecuación que resolver, a las personas como variables. Brillante, pero incapaz de verdadera empatía.
- Mishra (a la derecha) — Apasionado, impulsivo, sediento de reconocimiento. "Claimed by Gix" revela su corrupción final: Gix era un demonio y pretor phyrexiano que había sobrevivido al cierre del portal. Manipuló a Mishra durante décadas, transformándolo progresivamente en un monstruo.
El descubrimiento de las piedras
Formados como arqueólogos y artificieros, los hermanos participaron en una expedición a Koilos, las ruinas de un antiguo enclave Thran que albergaba el portal hacia Phyrexia. En las profundidades, descubrieron una cámara secreta que contenía una máquina antigua, alimentada por una enorme Powerstone.
Los dos hermanos, fascinados, tocaron la piedra al mismo tiempo. Se produjo una explosión de maná. Cuando recuperaron la consciencia, la Powerstone estaba partida en dos, y cada hermano sostenía una mitad:
- Urza — La Mightstone, que reforzaba los artefactos cercanos.
- Mishra — La Weakstone, que drenaba la fuerza de cuanto la rodeaba.
Eran las mismas piedras que Rebbec había usado para sellar Phyrexia milenios antes. Cada una contenía una parte del alma de Glacian. Al tocarlas, los hermanos habían despertado algo antiguo... y atraído la atención de fuerzas que llevaban muchísimo tiempo esperando.
Una guerra total
Lo que comenzó como una rivalidad fraternal degeneró en conflicto armado. Urza se unió al reino de Yotia, Mishra al de Fallaji. Cada uno construía máquinas de guerra cada vez más poderosas, alimentadas por su Powerstone respectiva.
El conflicto duró treinta y seis años. Ejércitos de golems se enfrentaron. Los Dragon Engines de Mishra arrasaban las ciudades. Los Avengers de Urza replicaban. El continente de Terisiare fue convertido en un campo de ruinas.
Pero lo peor era invisible. Durante todos esos años, los Phyrexians infiltraban ambos bandos. Gix, el demonio pretor, había encontrado una manera de salir de Phyrexia. Susurraba al oído de Mishra, ofreciéndole "mejoras", corrompiéndolo progresivamente.
Al final de la guerra, Mishra ya no era humano. Bajo su piel, ya no había más que metal y aceite negro.

La Explosión del Sylex
La guerra culminó en la isla de Argoth, último refugio de naturaleza salvaje en Terisiare. Los dos ejércitos se enfrentaron allí en una batalla final apocalíptica.
Fue allí donde Urza descubrió la verdad. Cara a cara con su hermano, vio en lo que Mishra se había convertido: una abominación phyrexiana, un ensamblaje de carne y metal, una marioneta cuyos hilos eran movidos por monstruos venidos de otro mundo.
Desesperado, destrozado, Urza hizo lo único que podía hacer. Activó el Sylex de Golgoth, un artefacto Thran cuyo funcionamiento nadie comprendía realmente.
La explosión fue... inconcebible.
- Argoth fue vaporizada. La isla desapareció del mapa.
- Los dos ejércitos fueron aniquilados. Cientos de miles de muertos en un instante.
- El clima de Dominaria fue trastornado. Comenzó una Era Glacial que duraría varios milenios.
- Y en el corazón de la explosión, la chispa de planeswalker de Urza se despertó.
Urza sobrevivió — transformado. La Mightstone y la Weakstone se habían fusionado con su cuerpo, reemplazando sus ojos. Ya no era humano. Se había convertido en un planeswalker, un ser capaz de viajar entre los mundos.
Y lo primero que comprendió, con sus nuevos sentidos divinos, fue que Phyrexia seguía existiendo. Que los monstruos que habían corrompido a su hermano no eran más que la vanguardia. Que el verdadero enemigo aguardaba su hora.
La cruzada de Urza acababa de comenzar.
Los Oldwalkers: dioses mortales
Urza no era un planeswalker corriente. En aquella época, todos los planeswalkers eran extraordinarios. Hoy se les llama Oldwalkers — los antiguos caminantes — para distinguirlos de los planeswalkers modernos, mucho más limitados.
Los Oldwalkers eran seres casi divinos, dotados de poderes que los mortales ni siquiera podían concebir:
- Inmortalidad — Un Oldwalker no envejecía. Nicol Bolas y Ugin recorrían ya el Multiverso desde hacía 20 000 años cuando Urza despertó su chispa.
- Cuerpo maleable — Su forma física no era más que una proyección de su voluntad. Podían cambiar de apariencia, volverse invisibles o abandonar su cuerpo para existir como pura consciencia.
- Poderes ilimitados — Los más poderosos podían crear planos enteros, manipular el tiempo, resucitar a los muertos. La planeswalker Serra creó su propio paraíso personal. Urza construyó máquinas para viajar en el tiempo.

El alcance de sus poderes era difícil de captar. Cuando Urza fue decapitado siglos después por un enemigo, su cabeza siguió hablando, pensando, conspirando. Mientras la mente de un Oldwalker permaneciera intacta, vivía. La destrucción de su cuerpo no era más que un inconveniente temporal.
Estos seres moldeaban el Multiverso según sus deseos. Libraban guerras que duraban milenios. Jugaban con las civilizaciones como niños con hormigas. Y entre ellos, tres figuras dominaban: Nicol Bolas, que manipulaba imperios enteros para acrecentar su poder; Ugin, que estudiaba los secretos más profundos de la existencia; y ahora Urza, consumido por una única obsesión — destruir Phyrexia.
Balance: los cimientos están puestos
Al final de esta era, todos los elementos de la gran historia de Magic están en su sitio. Fuerzas titánicas se disponen a enfrentarse, y sus conflictos definirán los milenios venideros.
Tres figuras dominarán la historia por venir:
- Nicol Bolas (a la izquierda) — El dragón-planeswalker, el más antiguo y astuto de los Oldwalkers. Desde hace milenios, manipula civilizaciones y acontecimientos desde la sombra. Cada guerra, cada catástrofe, podría ser una pieza más en su gran tablero. ¿Qué quiere realmente? ¿El poder absoluto? ¿La destrucción de su hermano Ugin? ¿Algo aún más terrible?
- Yawgmoth/Phyrexia (en el centro) — El Padre de las Máquinas se ha fusionado con su plano artificial. Ya no es un hombre — ES Phyrexia. Y Phyrexia nunca duerme. En las nueve esferas de su infierno mecánico, legiones de monstruos mitad carne, mitad máquina se preparan. La invasión de Dominaria es solo cuestión de tiempo.
- Karn (a la derecha) — Un atisbo del futuro. Este golem de plata aún no existe, pero será creado por Urza y desempeñará un papel absolutamente crucial en los acontecimientos venideros. Lo descubriremos en el Episodio 2.
¿Y Urza? Se ha convertido en planeswalker, ¿pero a qué precio? Su hermano ha muerto. Su mundo está en ruinas. Y ahora sabe que un enemigo infinitamente más peligroso que Mishra aguarda en las sombras.
Su cruzada contra Phyrexia comienza. Una cruzada que durará siglos, que lo llevará a los confines del Multiverso y que lo obligará a tomar decisiones cada vez más terribles. Porque para vencer a los monstruos, Urza está dispuesto a convertirse él mismo en uno...
La guerra no ha terminado. No ha hecho más que empezar.
En el próximo episodio...
Episodio 2: La Saga de Urza
Urza recorre el Multiverso en busca de armas contra Phyrexia. Descubre Serra's Realm, un paraíso creado por una planeswalker, y lo destruye accidentalmente. Funda la Academia de Tolaria, donde experimenta con el viaje en el tiempo — con consecuencias catastróficas. Y crea al ser que lo cambiará todo: Karn, el golem de plata, la única criatura capaz de portar el germen de Phyrexia sin ser corrompida.
Pero los métodos de Urza se vuelven cada vez más extremos. ¿Cuántas vidas está dispuesto a sacrificar? ¿Cuántos mundos está dispuesto a destruir? ¿Hasta dónde llegará para salvar el Multiverso?
Fuentes
- The Thran (novela de J. Robert King, 1999) — La historia completa de Yawgmoth y de la caída del Imperio Thran.
- The Brothers' War (novela de Jeff Grubb, 1998) — El relato detallado de la guerra entre Urza y Mishra.
- The Brothers' War (extensión Magic, 2022) — Mirada moderna a estos acontecimientos, con nuevas cartas que ilustran a los personajes clave.
Los productos relacionados con este episodio
Revive esta saga con las cartas de las extensiones correspondientes:








